Pregunta:
Quisiera suplicar que consideraran la siguiente duda que tengo: ¿Que
sucede con los niños cuando mueren? ya sea en estado fetal o recién
nacidos.
Como explicado en la sección "Vida y muerte", la vida de la persona no se extingue cuando muerte en Este Mundo, ya que somos en buena medida espíritu, y éste retorna al seno del cual provino.
Es decir, el espíritu de la persona retorna a morar1 en la dimensión plenamente espiritual.
El Más Allá está concebido por el Todopoderoso como una dimensión de placer real y perpetuo.
Sin embargo, el espíritu que se ha dañado en su pasaje por Este Mundo,
al haber cometido pecados,
al haber vivido una vida ajena a los mandamientos que el Eterno demanda de cada persona,
el espíritu dañado,
no está plenamente capacitado para disfrutar de ese placer intenso.
Por tanto, el placer,
se transforma en una especie de tormento,
pues el espíritu sabe que está a su disposición,
y también sabe que por sus actos pasados no puede (momentáneamente)2 gozar tal como Dios quisiera.
Y para peor,
ciertos espíritus están tan dañados (los de los idólatras y misioneros, por ejemplo),
que para ellos el placer es sinónimo de terrorífico dolor.
No porque el placer sea doloroso,
sino que su propio espíritu está tan perjudicado, que no tolera la recepción del placer.
Es como una persona que tiene una infección al oído, y de pronto se queda al lado de un parlante a todo volumen que pasa hermosa música, y que sin embargo a esa persona aturde, molesta y hace sufrir.
Ahora bien,
¿qué pasa con el espíritu de los neonatos, o de los niños, que tristemente han sido llamados al lado del Eterno?
De acuerdo a la Tradición, un tribunal humano no sentencia a los niños por sus actos hasta alcanzar la edad de las mitzvot, 12 años y un día para las niñas y 13 y un día para los varones.
Paralelamente, el Juez celestial toma con misericordia suprema los espíritus de los infantes, y los acoge con ternura en Su divino seno. Los espíritus de los niño/as que han fallecido gozan sin impedimentos del placer indescriptible del Más Allá.
Es un placer intenso y bueno que no podemos describir, ni sentimos en Este Mundo, pero que sacia a plenitud a aquel que lo percibe.
Sin embargo, cuanto mayor es el refinamiento que alcanza la persona en Este Mundo, a través de la práctica cabal de los preceptos, mayor es la cualidad del gozo que siente allí.
Por tanto, si bien los espíritus de infantes gozan y no padecen en el Más Allá, sin embargo, no alcanzan las esferas superiores del placer, que solamente se descubren cuando en vida se ha cumplido con los mandamientos que Él no ha ordenado cumplir.
Estimado, Prof Yeuda Ribco, me llamo Marcela Kaufman,le escribo de Argentina, soy abogada, 39 años
Mi querido papá falleció ayer 18 tammuz, estoy muy triste yo quisiera saber donde está el alma de mi papá y si papá sabe de nosotros su familia en estos momentos , si nos ve, si sabe de nuestras acciones y adonde va su alma , si hay etapas , algunos me dijeron que asciende 30 días después del entierro, las almas se encuentran en la eternidad? o ya no nos encontraremos más con nuestro papá
Gracias respetuosamente lo saluda Marcela.
Marcela Kaufman,
Abogada, 39 años,
Argentina
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OTRA PREGUNTA
Que desde lo Alto descienda consuelo y serenidad para su alma, y para el espíritu de su padre que haya reposo bajo las alas amorosas de la divinidad.
Este no es el mejor momento para profundizar en conceptos complejos, por lo cual le pido que me permita darle las respuestas simples y sinceras, que espero calmen su dolor y le brinden paz. Con tiempo, en otro estado de ánimo, usted podrá interiorizarse más en esta temática.
Cuando el alma parte del cuerpo, en un primer instante el espíritu se encuentra desorientado, pues durante el lapso de su vida terrena estaba habituado a una manera corporal de funcionar.
De pronto, el espíritu descarnado no sabe cómo manejar la realidad que le circunda (que suma pasado y presente indistintamente) y que llega sin los filtros que el cuerpo brinda. Es monumental la cantidad de información a la que puede acceder en estado descarnado, y se satura rápidamente el espíritu no acostumbrado a tanta Luz, como que se atemoriza por todo lo que "siente" y no sabe cómo manejar. Es como una persona que estaba en oscuridad profunda y prolongada, y de repente se encienden delante de sus ojos focos intensísimos que le hacen enceguecer por unos instantes, y le confunden y producen cierto malestar1.
Ciertamente que este estado de pesadumbre pasa al poco tiempo, pero es tan fuerte el impacto que el espíritu busca refugio en un asilo conocido: su cuerpo.
Pero, cuando la muerte está sentenciada y cumplida, el espíritu ya no puede regresar a su cuerpo. Por lo cual, el espíritu "sobrevuela" entorno al cadáver de lo que hasta hacía un rato conocía como su "yo"2.
En su estado de percepción mejorada, el espíritu distingue con precisión todo lo que está aconteciendo alrededor de su cuerpo, y en las inmediaciones; y en cierta manera sintoniza con los sentimientos y emociones de los que se vinculan con el cadáver.
Por ejemplo, cuando el espíritu de un padre observa el dolor de sus hijos, por supuesto que se apena, pero al mismo tiempo encuentra consuelo, pues reconoce que su obra no ha sido en vano, que ha vivido en verdad y ha dejado una buena herencia: hijos que lo aman y mantienen ese amor a pesar de que el padre ya no puede retribuirles materialmente ese sentimiento.
Es esta proximidad del espíritu al que fuera su cuerpo uno de los motivos por los cuales se debe ser sumamente respetuoso y honorable con el occiso, puesto que no solamente es la imagen y semejanza de Dios, sino también para no causar malestar al espíritu descarnado.
Imagínese el dolor para el espíritu de la tía difunta que atisba a sus sobrinos repartirse las alhajas y propiedades incluso mientras su cadáver aún sigue tibio.
Algunos espíritus descarnados intentan comunicarse con sus deudos, hacerles llegar un último mensaje, un pedido, un consuelo. Por supuesto que esto no es percibido por los que estamos con vida, puesto que ya no compartimos con los difuntos un mismo plano de interacción. Sin embargo, algunas emociones o inspiraciones surgen de una percepción muy tenue de ese mensaje del difunto3.
El espíritu suele acompañar a su cuerpo hasta la tumba y permanece todavía allí por unas horas o días más. Por supuesto que si ve que sus deudos siguen interesados en su bienestar, por ejemplo cuando recitan el Kaddish en su honor, o cuando dan dinero a buenas causas en memoria de él, su espíritu recibe como una especie de bálsamo que mitiga cada vez más la turbación y lo va preparando para el pasaje hacia el Mundo de la Verdad, el Más Allá.
Pero, cuanto mayor ambición materialista tuvo en vida, más difícil para el espíritu partir y aceptar la sentencia. Para algunos es terrible el dolor momentos antes de elevarse definitivamente al Plano Espiritual, cuando percibe a su cuerpo en corrupción mortal, siendo que en vida le había dado tanta preeminencia sobre otras cosas.
Finalmente el espíritu es conducido hacia "el otro lado", hacia un mundo de recolección y gozo de los frutos que ha sembrado en vida. Un mundo de reencuentros, pues vuelve a encontrar a aquellos seres queridos que ya habían muerto, un encuentro de profunda espiritualidad. Un mundo de Verdad, en donde la Luz no hace sombras.
Hasta aquí lo que le contaré por ahora.
Tengo una duda: si habla del OLAM HABA, quiere decir que cuando un justo
muere, su espiritu va a otro mundo o la eternidad,o paraiso,bueno eso quiere
decir que no va hacer en la tierra, es en otro mundo?? tendran un cuerpo
espiritual y no carnal??
gracias
B''H
Lisette del S.
México
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Shalom,
bienvenida y gracias por escribir.
Cuando la persona muere su cuerpo se reintegra al mundo material.
En tanto que el espíritu pasa a reintegrarse a la Fuente de las Vidas, que es un "sitio sin espacio ni tiempo" pues pertenece al plano espiritual, del cual no podemos dar descripciones comprensibles para nuestras mentes limitadas por la realidad material.
Estando el espíritu en ese estado especial, al que podemos denominar Más Allá, Otra Vida, Mundo Venidero, Olam HaBá, goza de la Presencia divina de acuerdo al grado de desarrollo espiritual que haya alcanzado durante el transcurso de su vida en Este Mundo.
Cuanto más preceptos pertinentes haya cumplido cabalmente, mayor será su goce en el plano espiritual, pues mayor ha sido su entrenamiento en su vida para disfrutar de los frutos del plano de lo trascendente.
Cuanta más Torá haya estudiado y absorbido idóneamente, mayor será su capacidad de gozar con lo que es auténtico y no un mero gusto pasajero.
Allí, en ese sitio sin espacio ni tiempo moran los espíritus de los justos y rectos, y de los mediocres, e incluso de los malvados. Cada uno está recogiendo y comiendo los frutos espirituales de aquello cultivado en su vida terrena.
Para los justos hay intenso y puro gozo, pues la Presencia del Eterno es para ellos agradable y conocida. Se deleitan en Su conocimiento, tal como se regocijaban en esta vida a Su servicio.
Para los mediocres el gozo se mezcla con aguijones del recuerdo de los pecados cometidos y con su disminuida capacidad de reconocer lo que es ciertamente el verdadero placer.
Para los perversos el gozo resulta incomprensible, tal como el Bien les era ajeno en esta vida, y por eso son insensibles a él y por tanto sufren en su desamparo. Asisten al beneplácito ajeno pero solamente tienen para comer los frutos podridos de sus actos perversos cometidos en vida.
Pero, la divina Misericordia absuelve los dolores de los mediocres y de la mayoría de los perversos, como máximo en el lapso de un año terreno, y paulatinamente se esfuman los pesares para quedar solamente el gozo que hayan adquirido.
(Perversos totales, tales como Hitler, Arafat, Amán, Mahoma, Torquemada, Salin, Pablo de Tarso, Jesús, entre otros notables malvados se quedan sumidos por siempre en un estado de completo dolor indescriptible).
Así ha sido, es y continúa siendo el Más Allá.
Sin embargo, en la Era Mesiánica se producirá un salto cualitativo, que entre otros lo ha profetizado el hombre de Dios Ezequiel:
"...así ha dicho el Señor Elokim: 'He aquí, oh pueblo Mío, Yo abriré vuestros sepulcros. Os haré subir de vuestros sepulcros y os traeré a la tierra de Israel.
Y sabréis que soy el Eterno, cuando Yo abra vuestros sepulcros y os haga subir de vuestros sepulcros, oh pueblo Mío.
Pondré Mi espíritu en vosotros, y viviréis. Os colocaré en vuestra propia tierra, y sabréis que Yo, el Eterno, lo dije y lo hice', dice el Eterno."
(Iejezkel / Ezequiel 37:12-14)
En esa Era de perfeccionamiento global, cuando el reino mesiánico esté en pleno funcionamiento, los sepulcros serán abiertos, los cuerpos de los que son del "Pueblo del Eterno" serán restaurados materialmente (a un estado de plenitud y madurez física ideal) y entonces se conjugará cada cuerpo con su espíritu correspondiente.
Así pues en ese entonces la resurrección de los muertos será un hecho, cada cuerpo con su espíritu en una vida terrenal al servicio del Eterno de acuerdo a lo mandado por la Torá.
Los justos serán vueltos a la vida terrena en un paso previo, para tomar a su cargo diferentes funciones de importancia esencial, tal como el funcionamiento del Templo (ver Tosafot a Pesajim 114b).
Friday, August 7, 2009
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